Paso 1:
Vacíe su sofá de microfibra sobre una base regular. Hágalo por lo menos una vez al mes para el mantenimiento, e incrementar la frecuencia a una vez a la semana si usted tiene niños pequeños o mascotas.
Paso 2:
Seque los derrames inmediatamente después de que se produzcan. La microfibra repele los líquidos mucho mejor que el material estándar, pero si se deja reposar el líquido se absorberá y llegará a ser difícil de quitar.
Paso 3:
Limpie cualquier resto de las manchas con un paño ligeramente húmedo que se ha sumergido en una solución de jabón suave, usando un movimiento circular y borrar con frecuencia. Esto mantendrá su sofá de microfibra en su mejor momento.
Paso 4:
Mantenga sus muebles de microfibra lejos de fuentes de calor y la luz solar directa para evitar daños por calor. A diferencia de la tela de tapicería regular, la microfibra tiene una tendencia a deformarse si se expone a fuentes de calor.